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Poeta
 Para ubicar al poeta dentro del contexto de su cronología vivencial, se debe contar con un instrumento preciso, ya que su tiempo y su espacio comprenden un permanente baúl de Pandora: Enseña mecánica racional en la universidad, confecciona "artefactos"; aquí dicta conferencias, allá dirige un taller literario, etc. No haremos, sin embargo, caso de líneas consecutivas y nos abocaremos al quehacer fundamental y formador:
Nace en Chillán (lo que no se debe olvidar) y allí cursa sus estudios básicos y medios. Tras aquello, va a Santiago y se gradúa de profesor de matemáticas. Entre tanto, ya eligió un destino -la poesía-. Pero no parece tener prisa en ser "famoso"; espera diecisiete años para dar a luz su segundo libro. Entonces, ya el nombre de Nicanor Parra es ubicado en un lugar personalísimo dentro de la poesía americana y de más allá. El tiempo transcurrió útil. El poeta descubrió una manera de interpretar el desorden que parte de la mente y de la acción humanas. Su lírica (no sabemos si le viene el apelativo) emerge de escombros, de teorías putrefactas, de energúmenos que se vanaglorian de serlo; de personajes que sueñan sueños inverosímiles (aún como sueños); de "conductores" inconductores, de "doctores" de nada; de todo lo que se llama "realidad", "buena crianza", "progreso", "moral", "sensibilidad social" y otras yerbas más arraigadas que la peor de las hiedras.
Parra descerraja, violentamente, los candados y cerraduras dejando
partir el nauseabundo olor a podrido que todo aquello había acumulado
durante milenios. Lo hace con tal soltura de cuerpo que los
directamente aludidos lo consideran una broma y sigue haciendo de las
suyas, como si nada hubiera pasado. Pero Nicanor Parra confecciona
armas más eficaces, hasta que lo divertido se transforma en mortal.
Entonces "hay que matar a la bestia..." Y los energúmenos creen que,
verdaderamente, deben hacerlo. No saben que apenas son "las manos del
gato..."
En 1943 viaja a Estados Unidos con beca otorgada por el "Institute of
International Education", donde estudia mecánica avanzada en la
Universidad de Brown. Allí permanece durante tres años. En 1948 es
nombrado director interino de la Escuela de Ingeniería de la
Universidad de Chile. En 1949 viaja a Inglaterra, con beca del Consejo
Británico. Estudia cosmología con E. A. Milner, permaneciendo en Gran
Bretaña hasta 1951. Después enseña matemáticas y física en la
Universidad de Chile. Pronto, nuevamente, es invitado a diversos
países: Estados Unidos, Unión Soviética, China Popular, Cuba, Perú,
Panamá, México, etc. En todas partes dicta conferencias, organiza
talleres, asiste a congresos, a mesas redondas con personalidades de
talla universal como Ezra Pound y otros; recibe premios, títulos y es
traducido y estudiado en diversos planteles universitarios. A esta
altura, Nicanor Parra es ya un nombre universal. Lo estudian -en libros
y ensayos-, en Inglaterra, Holanda, Rumania, Unión Soviética,
Finlandia, Cuba, Suiza, Estados Unidos, Italia, Suecia, Georgia
(República Soviética), España, Argentina, Alemania Federal, etc. Una
nueva beca (Guggenheim) lo lleva a Estados Unidos, en 1972.
En Chile recibe dos premios Municipales y el Premio Nacional de
Literatura (1969). Da recitales en todas partes y en Chile. Se filman
dos películas sobre la vida y obra de Nicanor Parra: 1.- "Nicanor Parra
en Nueva York", de Jaime Barros, y 2.-"Nicanor Parra", de Guillérmo
Kahn. Patricio Larzundi pide el "Premio Nobel" para Parra, en la
revista de la Universidad de Columbia; y la Sociedad Hispanoamericana
de Nueva York, bajo la presidencia de Mario Meza, apoya la moción. Los
trabajos sobre el poeta se multiplican: Federico Schopf, del
Departamento de Español de la Universidad de Chile, hace un estudio
serio para los "poemas y antipoemas"; Jose Miguel Ibáñez Langlois
dedica más de sesenta páginas a "Antipoesía", para la editorial "Seix
Barral"; Leonidas Morales, de la Universidad Austral de Chile, publica
"La Poesía de Nicanor Parra"; en la Universidad de Nueva York, la
profesora Edith Grosmann escribe "The Antipoetry of Nicanor Parra";
Mercedes Rein, de Uruguay, escribe sobre "La Antipoesía de Nicanor
Parra"; Patricio Marchant escribe "La Poesía de Nicanor Parra"; Thomas
Brons, de Nuremberg, publicó "Villón y Parra"; en Chile se lanzó un
disco con poemas de Nicanor Parra, etc.
Entre las universidades donde Parra sirvió cátedras, como profesor
invitado, se hallan las de Columbia, Yale, La Habana, Escuela de
Ingeniería de la Universidad de Chile y el Departamento de Estudios
Humanísticos de la misma universidad. En Finlandia aparece una edición
de los cinco "más notables" poetas de Latinoamérica: César Vallejo,
Pablo Neruda, Octavio Paz, Nicanor Parra y Pablo Fernández. Toda esta
actividad del poeta chileno es, apenas, parte de lo enumerable, ya que
haría falta una obra entera para agotar lo meramente objetivo de sus
quehaceres intelectuales.
Como muy bien lo dice, José Miguel Ibáñez Langlois :
"Pues bien: el antipoema de Parra no es la serena y apolínea creación
que se produce en una cumbre de equilibrio de la forma verbal y la
experiencia humana. Es la poesía de una época no apta para tales
triunfos, clasicismos ni armonías, porque en ella se extingue el brillo
de la divinidad en el mundo, y cabe repetir con Holderlin: ¿. . . y
para qué ser poeta en tiempos de penuria? El antipoema es una respuesta
posible: una palabra que ya no puede cantar a la naturaleza, ni
celebrar al hombre, ni glorificar a Dios o a Ios dioses, porque todo se
le ha vuelto problemático, comenzando por el lenguaje. En compensación,
este producto alejandrino, romántico e imperfecto renueva un intenso
contacto del hombre con su destino y con las honduras de la
subjetividad viva; aparece como una recuperación -por la palabra- de la
realidad perdida en las palabras, y es el semillero de nuevas e
inusitadas formas de lenguaje."
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